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El escenario es contundente, contra Hannibal Lecter o Piñón Fijo. Néstor pierde.
Me dirán que falta todo el 2010, que en el medio estará el despliegue de una renovada agenda “progresista”, que está la Asignación por Hijo, que la recuperación económica de acá al 2011…
Muchachos, la verdad, cuesta ver cómo se puede cerrar esta brecha, esta fractura, que pareciera tener connotaciones ya más culturales que políticas o económicas.
Cuesta imaginarse que, aunque la economía crezca nuevamente al 9% anual, se pueda revertir la aversión a la persona de Néstor que reflejan estos números.
Podemos cuestionar los números, claro, e imaginar una realidad idílica coincidente con nuestros deseos. Es una elección. Y hasta respetable, reconfortarse pensando que llegaremos salvos a New York para que sea menos angustioso el tiempo de espera del témpano y la hora de subir a los botes.
También, en esa postura, se puede terminar como la orquesta, continuar tocando hasta que el agua comienze a mojar los zapatos… y ya no haya botes. Heroico, sin dudas, la épica de aguantar los trapos hasta el último cartucho seduce.
En el medio aparecerán -ya aparecen- los auditores de la duda. Aquéllos dispuestos a repartir -simbólicos- tiros en la nuca de quienes duden del rumbo, de quienes afirmen ver el témpano en el horizonte, de quienes adviertan que el agua ya va llegando a la cubierta.
Sí, son lo que dirán que la culpa la tuvo el témpano, no el rumbo, ni la velocidad, ni la escasez de botes.
Pero lo que está en juego es mucho más importante.
Está en juego el riesgo enorme de un gobierno de Cobos en el 2011.
Un gobierno gelatinoso. El sustento político de la gobernabilidad de Cobos hace que, en comparación, la Alianza que entronizó a De La Rúa parezca el Partido Bolchevique.
Un Gobierno delante del cual formarán en prieta fila las Corporaciones munidas de sus pliegos de demandas.
La cúpula empresaria pedirá el dólar a 6 mangos, los componentes de la Mesa de Enlace irán con la tijera de podar por las retenciones, y los “mercados” ofrecerán seductores combos de plazos y tasas para reinsertar a nuestro país en el mundo financiero.
Porque, muchachos, un gobierno de Cobos deberá administrar la resultante de todas esas tajadas. Deberá administrar el ajuste del gasto público.
Asusta proyectar las secuelas del daño social que puede causar.
Y nosotros, muchachos, no vamos a estar ordenando filas disciplinadamente esperando el clarinazo de la contraofensiva, conducidos por el ex-presidente patagónico.
Nosotros habremos sido derrotados.
Ni hablar si llega a estar en riesgo la Provincia de Buenos Aires.
El peronismo entrará en una más de sus revulsiones históricas.
Sí, podemos cuestionar estos números que ilustran el inicio. Podemos imaginar que todo es tan volátil… que el peronismo seguirá a Néstor aún y a pesar de sí mismo, porque otro no hay. Podemos hilar conspiraciones encuestológicas, podemos insinuar en voz baja y con tono de avivado la posta sobre estos números.
Al respecto, tengo un deyavú.
Esas especulaciones ya las hicimos antes del 28J.
Y perdimos.
La solución, el recaudo estratégico, la incógnita a despejar, será peronista o no será.
La discusión no pasa por el panglossiano “cómo seguir avanzando”, sino más bien, cómo evitar el daño y sostener algunos de los pilares del proceso.
Poco más.