
Bajo los pétalos negros de la noche moribunda
Tu carrusel enloquecido va desafiándome
A encontrar el mágico talismán inaccesible
Que me abra las puertas anchas de tus brazos
Tras los cristales negros de la rauda cosmonave
Desprevenidas palabras bordean en el peligro
Jugando temerario a tu esgrima insaciable
Buscando pulsarte una cuerda de ternura
Bajo las negras sortijas salvajes de tu pelo
La suma transfinita de tus ojos y tu boca
Diciendo sin decirme la cifra de tus dichos
Tentándome a apostar a los naipes del olvido
Bajo los flecos rosados de la noche amanecida
El agónico y confuso encuentro de tu boca
El miedo lo entredicho las preguntas impensadas
Apuesta de minutos y de incógnitos presagios
Bajo el celeste aluvional de mi patio trasnochado
Una mesa una silla el balance y la memoria
Juntando a pedacitos cada pieza de la historia
Que relata nuestro viaje en su ida y su regreso
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